miércoles, 29 de octubre de 2008

Castillo de Aguilar


El castillo de Aguilar es un castillo cátaro ubicado en la comuna francesa de Tuchan, a unos 4 km de la población y a 30 km de Perpignan, en el departamento del Aude, en Francia.

El castillo se encuentra emplazado sobre un peñasco rocoso de cerca de 400 metros de altura, rodeado por laderas bastante suaves, con barrancos por las zonas del Oeste y el Sur.
Historia [editar]Desde 1020 hasta el siglo XII, el castillo de Aguilar pertenecía a los condes occitanos de Termes, señores asimismo del Castillo de Termes, que rendían vasallaje a la familia Trencavel.

A principios del siglo XIII el señor del castillo era Raymond de Termes; durante la cruzada albigense, sirvió de refugio a diversos caballeros faydits y creyentes cátaros, hasta que, en 1210 fue tomado por Simón de Montfort. Posteriormente, pasó a formar parte de feudo real, bajo el rey de Francia.

El rey Luis IX de Francia emplazó en él una guarnición, en 1246, al mismo tiempo que iba siendo modificado reforzandolo, por los ingenieros reales. Fue integrado en el colosal dispositivo de defensa llamado "Los cinco hijos de Carcasona", cuya misión principal consistía en vigilar la frontera meridional, límite con las posesiones del condado de Barcelona, bajo Jaime I de Aragón primero y Pedro III de Aragón posteriormente.

Tras varios ataques catalanes en el siglo XIV por parte de tropas del Conde de Barcelona Alfonso III primero y de Pedro IV de Aragón posterior y seguidamente, en 1543 fue conquistado por Carlos I de Habsburgo y ocupado por los españoles. Recuperado de nuevo por tropas francesas, fue abandonado definitivamente a mitad del siglo XVI, en 1569 a raíz del Tratado de los Pirineos, sirviendo de escondrijo a ladrones y asesinos a partir de entonces hasta que el rey de Francia ordenó su destrucción, dinamitándolo y casi destruyéndolo por completo, a finales del mismo siglo.

Laderas suaves de la zona este en Aguilar
El Castillo [editar]El castillo de Aguilar es un claro y representativo ejemplo de castillo de planta geométrica.

La parte más antigua, edificada por los señores occitanos, es la segunda muralla interior situada en lo más alto del peñasco, poligonal, del siglo XII.

La Torre del homenaje, lugar de residencia, situada en el centro del recinto, también del siglo XII, está rodeada por un recinto enmurallado hexagonal flanqueado por seis torres semicirculares de principios del siglo XIII, en cada ángulo. Dentro de este recinto se encuentra la cisterna. Una pequeña iglesia consagrada a Santa Ana completa el conjunto; es una construcción de estilo románico, muy sencilla y pequeña.

El resto de refuerzos corresponden ya a las obras de ingeniería francesas posteriores.

Fue declarado Monumento histórico en Francia en 1953.

Abadía de Beauport

La abadía de Beauport es una abadía ubicada en la comuna francesa de Paimpol (en el lugar de Kérity), perteneciente al departamento de Côtes-d'Armor, en la región de Bretaña.

Históricamente, la abadía de Beauport fue uno de los puntos de salida de los peregrinos bretones que seguían en Camino de Santiago hacia la ciudad gallega de Santiago de Compostela.

Historia [editar]La abadía de Beauport fue fundada hace ya más de ocho siglos, en 1202, con la ayuda de Alano de Avaugour, conde de Penthièvre, y de Goëlo. Este último llamó a la comunidad de monjes regulares de la Orden de los premonstratenses existente en la abadía de La Lucerne, perteneciente a la diócesis de Avranches en Normandía. La orden de los premonstratenses había sido fundada hacia el año 1120 por Norberto de Xanten, arzobispo de Magdeburgo, en la actual Alemania, y un siglo más tarde la Orden ya contaba con casi 600 casas repartidas por toda Europa, desde Irlanda a Chipre y desde Suecia hasta Italia. Un abad general dirigía con mano de hierro lo que realmente constituía ya una auténtica empresa multinacional con una misión marcada por su fundador, san Norberto, que era la de atender las diversas iglesias parroquiales.

Para fundar una abadía, era necesario no sólo dinero, sino también unas tierras sobre las que construir el monasterio y dotarle de huertas, campos de cultivo o bosques. El conde de Goëlo aceptó en el año 1202 otorgar a los premonstratenses un terreno sobre una base rocosa entre la desembocadura del arroyo de Correc procedente de Kerfot y una zona pantanosa, bautizada como «El Prado de las ocas». El grupo de premonstratenses había recibido algunas otras donaciones, y consideró que el lugar era un «beau port» (hermoso puerto) en el que podrían trabajar. Provistos de una bula papal de 1203, bula que les acordaba numerosos privilegios, construyeron los edificios de la abadía. Los monjes asegurarían la cobertura de párrocos para las iglesias parroquiales de las cercanías, y especialmente la de Kérity. No obstante, su trabajo era supervisado desde Roma por los papas. Así, en 1207, el papado escribió a la abadía de Beauport para recordar a la misma que en la región se hablaba la lengua bretona y que se debían nombrar como rectores únicamente a los monjes que hablasen dicha lengua.

La abadía mantuvo su prosperidad en los siglos XIII y XIV, y hasta finales del siglo XVII y principios del XVIII. Sufrió un acusado declive después de 1750, para ser finalmente clausurada en 1790, tras la Revolución Francesa.

Louis Morand, quien fuera el propulsor en Paimpol de las pesquerías en Islandia, adquirió una parte de la abadía en 1797. El resto de la abadía pasó a ser propiedad de la comuna de Kérity.

La abadía fue protegida desde 1862 como consecuencia de su clasificación como Monument historique, debido a gestiones realizadas por Prosper Mérimée, a iniciativa del conde Poninski. Esta declaración como Monumento Histórico puso fin al pillaje del que la abadía había sido víctima durante todo el siglo XIX.

En 1992, el lugar pasó a ser propiedad del organismo encargado de la preservación del litoral bretón. Se efectuaron importantes trabajos de restauración en colaboración con el Consejo General de Côtes-d'Armor, con lo que, en pocos años, la abadía se convirtió en uno de los principales centros de atracción turística de Bretaña.

Chateau de Locguénolé

El mejor de los sitios románticos en Francia
Un sitio, un lugar, el mejor de los sitios románticos: crónica de una experiencia inolvidable en un chateau en la inigualable Francia de los quesos, los vinos y los fantásticos desayunos...

Chateau de Locguénolé
Route de Port-Louis
Kerviganc
56700 HENNEBONT

Imagine que prepara su 25 aniversario, su 50 cumpleaños, aspira a un aniversario inolvidable, un sitio muy romántico y muy especial para su pareja... No hay restricciones presupuestarias, o al menos tiene un buen presupuesto para una ocasión muy especial. Si no está en ninguno de estos casos, también puede que este viajando desde Inglaterra a Europa o del continente europeo a la vieja Inglaterra, cualquier excusa es buena para disfrutar de este excepcional chateau, con una tranquilidad y sosiego imposibles de superar... Un sitio para soñar y disfrutar. El mejor de los sitios románticos...

Incluido en la cadena Relais & Chateaux. Ideal para descansar entre el paso del continente europeo a Poole (Inglaterra), es ideal; pero no se limite a nada. Unas excelentes habitaciones vistas al lago, jardines, bosque... Desayunos con bollería francesa exquisita; cenas con unos atardeceres increíbles con el sol y el lago al fondo y una buena “cuisine” francesa.

Un castillo en un lago y una vieja leyenda. La leyenda habla de la historia de Saint Guénolé quien, perseguido por el diablo, saltó por encima del brazo del mar para instalarse en los terrenos de la finca que ocupa el castillo, desde entonces se llama el sitio de Saint Guénolé.

La fecha de construcción del castillo data de principios del XIX, aunque los registros locales encuentran evidencia en el XVI. Locguénolé llegó ser propietario del Marqués de Latour-Maubourg y posteriormente del Conde de Perrien y actualmente es propiedad de la familia Sablière.

El Castillo se encuentra en un parque espléndido, diseñado por unos de los mejores paisajistas de Versalles “André”, cuenta con 15 habitaciones en el castillo y 7 en la Casa de la Finca. Su espléndido y excepcional jardín: 120 hectáreas de bosque privado que bordean la costa en dos kilómetros.